HEGEL
FILOSOFO DE LA HISTORIA VIVIENTE
Extractos tomados de:
Jacques D'Hondt, Hegel, filósofo de la historia viviente, trad. A. C. Leal, Buenos Aires, Amorrortu, 1971.
Selección de Marcelo Vásconez.
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INDICE
1.- La vida
2.- La contradicción
3.- El dogma
4.- La reconciliación
5.- El conservadurismo hegeliano
6.- Las supervivencias
7.- El ideal
8.- Base y superestructura
9.- El idealismo
10.- El curso o proceso del mundo
11.- El fin de los fines
12.- La necesidad
13.- El azar
14.- La astucia de la razón
15.- Los distintos tipos de historia
a.- La historia original
b.- La historia reflexiva
c.- La historia filosófica
16.- El porvenir
17.- La filosofía
18.- La división del trabajo histórico
19.- Una función revolucionaria
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[357] «El examen de la historia mundial demostrará que en ella las cosas han ocurrido racionalmente, que ella ha sido el curso racional y necesario del espíritu universal, que es la sustancia de la historia...» LLFH, Int.
[249] «En el ámbito de la historia tenemos que ver con lo que ha sido y lo que es, pero en filosofía ni con lo que sólo ha sido, ni con lo que sólo deberá ser, sino con lo que es y será eternamente...» LLFH, Int.
[130] «Comprender lo que es, tal la tarea de la filosofía, pues lo que es, es la razón» FD.
1.- La vida
[363] Amor profundo de Hegel a la vida, a la actividad social tal como es, diversa y cambiante, con sus sombras y sus luces, sus dramas y sus quietudes, sus momentos de plenitud y sus desgarramientos dolorosos y fecundos.
[359] La historia enseña una filosofía del devenir y de la actividad. [25] La verdadera vida es creación permanente, es progreso. [121] La historia nos expulsa del pasado y nos obliga a inventar.
[27] Hegel no desea una paralización de la historia. [69] Se niega a considerar el fin de las transformaciones que afectarán al género humano. [18] La eternidad y la fijeza nada valen. Evoluciones y trastornos son el único rasgo distintivo de una condición histórica. [21] Es imposible que se conserve nada de lo que posee un valor temporal. Hegel no excluye de esta caducidad universal las estructuras políticas. [358] Constante inconstancia de las cosas humanas.
[122] En la filosofía de Hegel, el realismo del tiempo condena a muerte a todas las cosas y todos los seres, pero también llama a la vida a nuevos seres jóvenes. Y es evidente que para Hegel perdura una eternidad, la eternidad del cambio, inmanente a este mismo cambio.
[25] Lo orgánico se somete a una ley de repetición que no tolera lo inaudito, mientras que la historia lo produce a cada instante. [158] El progreso del espíritu como lo concibe Hegel no puede identificarse totalmente con un proceso biológico. Su movimiento es inimitable, único, irreductible. [24] Asistimos a la muerte deplorable cuando el espíritu acepta la repetición, se deja invadir por el hábito.
[19] Hegel quiere descubrir el secreto de los modos de transformación. [34] Trató de alcanzar la fuente de esta creación incesante y de revelar a esta infatigable dispensadora de lo nuevo y lo imprevisto.
2.- La contradicción
[70] Hegel se esfuerza por describir las contradicciones de lo real. La notable originalidad y el mérito singular de su filosofía consisten en saber discernirlas y reconocerlas, presumir su presencia.
[251] «El Saber absoluto consiste en saber que existe la contradicción en la unidad y la unidad en la contradicción» LLFH
[252] «Quien exija que no exista sino lo que no implica en sí una contradicción, en cuanto identidad de los contrarios, exige simultáneamente que no exista nada viviente» Est.
[70] «Debemos reconocer la contradicción que estaba presente en la existencia...» LLFH.
[162] Hegel ha percibido claramente que no era posible comprender el movimiento total de la historia si no se lo fundaba sobre una diversidad y una contradictoriedad internas. Para que la historia avance es necesario que se inscriban en ella niveles y etapas, movimientos heterogéneos. [155] No existirían movimientos históricos sin la negación. [191] La carencia se abre camino en el interior del espíritu mismo. Constituye una negación interna, la condición de un devenir autónomo. [76] El verdadero contrario de un orden social dado está en su corazón. Cada mundo alimenta a su propio sepulturero. [123] Hegel ha demostrado claramente que toda nueva etapa histórica nace del antagonismo que la etapa anterior había suscitado en sí misma. [331] Cuando aparece en la historia, cada forma finita destruye la que la precedía, y trata de borrar sus realizaciones objetivas. [159] La historia no se muestra como ámbito de felicidad. Por el contrario, lo que impresiona en ella son los choques, los conflictos, la lucha reiniciada constantemente.
[251] Conocer la razón eterna implica comprender este movimiento absoluto y discernir sus leyes particulares.
[250] «...el eterno trabajo de diferenciación y la reducción ... de la diferencia, que concluye en que ya no existe ninguna diferencia...» Cartas
[350] La vida divide y luego reúne los contradictorios. ¿Cómo debemos interpretar esta supresión de los opuestos, que implica su conservación al mismo tiempo que la perseverancia de la negatividad en la unidad recuperada? La síntesis, la superación son formas creadoras. La "aufhebung" histórica es el movimiento mismo de la vida; demuestra su riqueza en la contradictoriedad de sus momentos mantenidos, y en su absorción de la negatividad. [331] El espíritu histórico consagra todos los edificios y absuelve todas las destrucciones, asimila las culturas antagónicas.
[245] Hegel desea una progresión en la cual lo finito se convierte constantemente en su contrario, en forma siempre renovada. [167] Con el correr del tiempo, lo afirmativo se modifica hasta convertirse en negativo. [245] El desarrollo del género humano no se extravía en una "progresión hasta el infinito" que se expresaría en un aumento puramente cuantitativo. Así no podría calmar Hegel su ardiente sed de novedad cualitativa. [232] Cada escalón es consecuencia de un cambio cualitativo obtenido mediante la ruptura de un aumento cuantitativo: el ser que progresa sufre una metamorfosis, se renueva, en adelante obedece a otras leyes, persigue otros fines. [247] Lo que le repugna es la linealidad, con lo que ello implica: la ausencia de contradicciones internas.
[318] En la serie de los tres estados de la historia: afirmación, negación, negación de la negación, Hegel favorece la partida y la llegada, a expensas de la etapa intermedia, concebida como un mal necesario.
3.- El dogma
[82] El dogmatismo es todo lo contrario del espíritu histórico y la dialéctica. [89] Hegel pensó dialécticamente, y al mismo tiempo históricamente; las dos formas no se separan. [54] El dogmatismo permanece al margen del movimiento: es un anacronismo. [45] El dogmatismo del pensamiento separa los términos que, en su oposición dinámica, forman la vida. Luego exige que se elija entre ellos: verdadero o falso, bueno o malo.
«Lo dogmático... consiste... en que se mantienen las determinaciones unilaterales del entendimiento, con exclusión de sus opuestos. Se trata... del riguroso o esto... o aquello...» Enc.
[46] El entendimiento realiza un trabajo de abstracción. [41] La inteligencia recoge fragmentos de vida, los aísla y los estabiliza. [44] Hegel subraya muchas veces el carácter indispensable de la separación, la división, la destrucción de lo dado: sin ellas no existirían la vida ni el movimiento. Ellas dependen de la actividad del entendimiento. [45] El entendimiento no se contenta aislando y separando, sino que «mantiene firmemente sus determinaciones». Los dogmas nacen de esta perseverancia de lo constituido. [33] Pero es necesario que la inteligencia dejase de ignorar la existencia histórica. [34] Es necesario crear un nuevo modo de pensamiento, que pueda librarnos de las representaciones que la vida abandonó y que la historia ha superado.
[317] No puede afirmarse que de un lado se alza la verdad y del otro el error: están unidos por una relación viva, se implican mutuamente, participan una del otro y se truecan una en el otro. [39] Para Hegel, la verdad no es una moneda acuñada de una vez para siempre. Rechaza las fórmulas definitivas. [53] No reconoce verdades válidas por doquier, siempre y en todas las circunstancias.
[250] «...lo verdadero no es algo únicamente en reposo... sino que por el contrario, existe como algo que se mueve a sí mismo, como algo que vive... » Cartas.
[26] Un método filosófico que consista en la aplicación mecánica de un principio pierde lo esencial de su objeto. [101] Todo lo que vive debe perecer, y la dialéctica misma, si se la abandona a autómatas sin espíritu, adopta la forma de un catecismo.
[90] Para la filosofía, el sistema es el único medio de evitar la evaporación. Según Hegel, cada sistema es limitado por definición, y por consiguiente pasible de refutación y superación. [91] Todo sistema se muestra inevitablemente unilateral, y aparece como tal ante el pensamiento que lo supera incluyéndolo. En este sentido es siempre parcial. [100] El defecto principal de una doctrina filosófica es siempre la unilateralidad.
[89] Hegel había reconocido explícitamente que no es posible pensar sin simplificar, sin esquematizar, sin abreviar y clasificar. El reconocimiento de esta necesidad aparece acompañado de la comprobación más antidogmática: la teoría no aprehende jamás íntegramente la vida.
4.- La reconciliación
[79] Rechazo de una separación radical de lo ideal y lo real. [75] Lo que Hegel no puede aceptar en el ideal es que se sitúe fuera de lo real. [79] Si lo ideal huye del mundo, un alma noble se limitará a arrojar miradas hostiles o decepcionadas a este mundo. [62] El peor de todos es el hombre del rechazo, la separación, el retiro, el que aspira a situarse fuera de la historia, fuera del lugar y el tiempo, siempre más allá. [75] Refuta la tesis de un más allá racional del mundo, que aparece en la base del dualismo.
[79] Lo real es ideal (o racional), y lo ideal es real. [78] Hegel desea que la conciencia individual se sienta cómoda en este mundo, por lo tanto, que se sienta libre. La reconciliación con el mundo humano no implica un espíritu de contemplación y de conciliación, una adaptación a la situación social, religiosa y política. [80] A pesar de sus accidentes, sus dolores y sus infortunios, la vida es buena y es necesario asumirla íntegramente.
[110] Hegel sostendrá siempre que la religión y la filosofía se refieren a lo mismo. [64] La religión expresará de modo representativo lo que la filosofía expone en un estilo especulativo: la necesidad y racionalidad de este mundo, el valor de la ciudad terrestre, la realización del ideal en el Estado. [77] Certidumbre de que este mundo es el suyo propio.
5.- El conservadurismo hegeliano
[68] La filosofía hegeliana de la historia exhibe un momento conservador. [76] El pensamiento de Hegel implica la imposibilidad de rechazar, en nombre de un mundo mejor, el universo en que nos encontramos. [65] Su doctrina apenas aportaría aceptación y sumisión, puesto que rechaza la validez de los fines independientes respecto del curso del mundo. Si el espíritu coincide con lo real, queda atrapado en esto último. Si solo puede desear lo que es, la voluntad pierde todo significado. Ahora bien, parece que, en efecto, Hegel adopta estas tesis, y de este modo se priva de las condiciones necesarias en toda transformación de lo dado.
[67] Hegel desea que los hombres se reconcilien con la historia entera, el mundo humano. Para llegar a una situación actual que lograse nuestro asentimiento, era menester que el género humano pasara por casi todas las etapas evolutivas que conocemos. Y así, en su tiempo y en sus circunstancias, cada una de las formas de desarrollo histórico debe ser aprobada, aunque no satisfaga las exigencias de nuestra época. [68] Hegel destaca la utilidad, el carácter positivo y significativo de cada régimen político y cada religión en un tiempo y un lugar dados, en una situación histórica asignable.
[69] Sin embargo, este movimiento conservador de la filosofía hegeliana no es más que relativo: lo que se justifica para una época no se justifica para siempre. [69] Justifica todos los órdenes establecidos sucesivamente. [71] Hegel justifica tanto el orden establecido como el nuevo orden que lo reemplaza, la permanencia y la sustitución, la sucesión de las diferentes estructuras políticas: la historia. Se trata de una justificación histórica para cada etapa. [73] Este modo histórico de evaluar las religiones y los regímenes políticos sucesivos se alza contra el dogmatismo.
[178] Las instituciones históricas solo tienen que ver con una justicia, la del tiempo. [72] Un orden establecido pierde su legitimidad si persiste cuando ha desaparecido el espíritu que lo originó. Poco importa qué régimen es bueno, si conviene a los interesados: su valor no reside en sí mismo, sino en esta correspondencia con el espíritu de la época y del pueblo.
[191] «Los pueblos derriban a la tiranía porque ella es abominable, vil, etc.; en realidad, solo porque ha llegado a ser superflua.» Realphilosophie.
6.- Las supervivencias
[178] El espíritu de la época anima las formas objetivas de la existencia humana. Es la base de una suerte de criterio del desuso, que reemplaza al tradicional juicio dogmático. [174] La tarea de la noción de "espíritu de la época" es explicar el desgaste permanente de las estructuras visibles. [175] La expresión "espíritu de la época" indica que el pasado quedó definitivamente atrás y que es inútil tratar de mantener o de restaurar las formas de vida social y política que concordaban con él. El concepto sugiere un llamado a los tiempos nuevos.
[181] Hegel ha afirmado que «nada hay en el Cielo y sobre la Tierra que no contenga simultáneamente el ser y la nada» CL. La existencia exige esta confrontación del ser y la nada, y por lo tanto lleva siempre en sí misma su propia muerte. Así se explica la caducidad universal.
[70] Hegel reconoce la utilidad y la legitimidad de la sustitución de un orden antiguo por otro nuevo. [53] En su juventud, le indignaba tropezar con ideas e instituciones adaptadas a otros tiempos y a otros lugares. [70] Cuando se refiere al progreso permanente del espíritu, declara que
«se relaciona con el derrocamiento, la demolición, la destrucción de la modalidad anterior de la realidad» Int. LLFH.
[178] El progreso de la historia impone la demolición, la destrucción de lo que existe, pero las realidades históricas se aferran a la vida que se quiere arrancarles, se resisten. [184] Ocurre que la segunda muerte no es suficiente. La víctima se obstina en resucitar, esforzándose por reconquistar su antiguo lugar. [172] Las instituciones positivas saben liberarse de su base. Se emancipan. En su persistencia anacrónica, no solo ya no expresan el espíritu, ni lo sirven, sino que lo perjudican y estorban su marcha. Cada etapa posee sus propias estructuras petrificadas.
[186] Es indudable que a partir de cierto momento el ideal conseguirá imponerse a las superestructuras degradadas. [187] A la larga, se compensan los incidentes y las anomalías, y a pesar de algunos retrasos continúa el progreso del espíritu. [352] En la historia, toda regresión conserva un carácter provisional.
7.- El ideal
[151] Para Hegel hay dos clases de ideales: los que provienen de la separación, [150] que se apartan de lo dado, que se distinguen de lo que existe, [151] son ideales abstractos y utópicos, que estorban el curso de la historia. Los que participan de este son los ideales reales, que nacen de una reconciliación del hombre y el mundo, y sólo de este modo cobran sentido. [154] A lo no-ideal en el mundo denominó inicialmente "positividad". [156] La concepción de la positividad a la cual Hegel ha llegado finalmente la presenta como un ideal caduco, solidificado. El exaltado ideal de una época se convierte en la envejecida positividad de otra. [152] Lo que rechaza es una concepción metafísica del deber ser, un deber-ser fijo, en lugar de ser transitivo e histórico. [156] El ideal viviente no es un resultado, sino más bien un impulso, un movimiento hacia adelante. Vitalismo.
[151] Para Hegel el verdadero ideal es lo que hay de más real. Lo ideal se refugia en lo real. No puede aceptar que conserve el carácter de una mera aspiración. [152] Es necesario que el hombre sea lo que debe ser; es necesario que realice su destino, que es llegar a ser racional. [105] En todos los momentos del desarrollo histórico lo real siempre es racional, la razón nunca se sitúa al margen. [152] Todo transcurre en un real que es racional, y al cual la racionalidad no puede agregarse desde fuera. [153] El ser histórico no recibe de un amo extraño órdenes que lo obliguen a corregirse, sino que un impulso interno, resultado de un juego de contradicciones internas, lo proyecta más allá de sí mismo. [152] La historia humana entera se confunde con un inmenso deber ser.
[156] El ideal se objetiva, se realiza, se da figuras concretas. [155] Lo eterno debe encarnarse en lo contingente. Lo ideal no puede ni debe permanecer como mera aspiración.
8.- Base y superestructura
[151] Hegel concede demasiado lugar al ideal, bajo la denominación de Idea. [154] La totalidad de los pensamientos, los acontecimientos, las leyes y los fenómenos es producto de la idea. Por lo tanto, lo ideal afirma siempre y por doquier su presencia.
[158] Distingue claramente entre las instituciones, las costumbres e ideales conscientes de los hombres, y el espíritu profundo, oculto inicialmente, que los inspira. Un mismo espíritu originó los diferentes tipos de vida social que parecen no mantener ninguna relación mutua. [323] Un mismo espíritu dicta los actos y las palabras de Pericles, la investigación y el relato de Tucídides. [171] Una religión, un tipo particular de moral, una constitución política o un estilo artístico llegan a ser posibles únicamente cuando se realiza la figura del espíritu que debe servirles de sostén. [158] En el curso de su progreso, el espíritu promueve instituciones sucesivas en las que florece, para abandonarlas más tarde. [157] El espíritu promueve las instituciones culturales, religiosas, políticas y jurídicas que corresponden al nivel de elevación que ha alcanzado. Se implanta en ellas, y allí se satisface. Es el momento de la plenitud y el goce provisionales. Pasará este momento de felicidad. [127] El espíritu está próximo a sumergir este mundo en el pasado, y está realizando la tarea de su propia transformación. En verdad, el espíritu no se encuentra jamás en un estado de reposo, y está sujeto permanentemente a un movimiento siempre progresivo.
[138] «El espíritu, tal como ahora está determinado en sí, tiene otros fines y otros intereses, distintos de los anteriores.» LLFH.
[161] El espíritu trabaja sin descanso y secretamente contra sus propios productos endurecidos. El mismo ha consolidado un caparazón, que se le hace insoportable cuando crece. Entonces se rebela contra él y lo destruye.
[159] El espíritu transporta a los hombres y los pueblos sin que ellos lo adviertan. En la base espiritual -[160] que se confunde a veces con el desarrollo de la Idea- hay vida y una actividad incesantes. En cambio, las instituciones exhiben un carácter derivado, secundario, y con respecto a la base originaria exhiben a veces un [160] retraso. [190] Las superestructuras se retrasan con respecto al espíritu. [160] Ellas no pueden preceder a la base. [163] Perdura la esencial subordinación: todas las superestructuras obedecen al espíritu de la época.
[165] El espíritu no cesa jamás de crear y de crearse. Pero, ¿cómo adquiere nuevas formas objetivas, en correspondencia con sus progresos íntimos? No puede hacerlo sin la ayuda de los hombres.
9.- El idealismo
[27] «...lo que ha ocurrido y lo que ocurre cotidianamente no solo no está fuera de Dios, sino que aun puede afirmarse que es esencialmente su propia obra.» LLFH
«El espíritu del mundo presente es el concepto que el espíritu se forja de sí mismo; es lo que conduce y rige el mundo...» LLFH, Int.
[195] La razón gobierna el mundo.
[35] Hegel concebirá la vida pura como existente fuera de todas sus modalidades concretas, muy pronto la denominará "Begriff", Concepto, y no dejará de ver en este Concepto la causa o la razón de todas las modalidades concretas. La vida, el espíritu, el concepto usurparán el papel de principio, de razón, y los existentes palidecerán ante estas esencias. Esta operación especulativa asume la responsabilidad de lo que queda de dogmatismo en Hegel.
[95] Hegel parece dotar al Espíritu del mundo de una presencia y una función determinantes, como si la historia no fuese más que la mera reconquista de su alienación. [98] Con obstinación sostiene la anterioridad absoluta del espíritu. De pronto surge una imagen o una fórmula que otorga al Espíritu abstracto la precedencia sobre los acontecimientos, y le confiere sobre ellos un poder de control y de orientación. [46] La abstracción especulativa antepone la esencia a los existentes.
[98] En esa forma rigurosa, el idealismo carece completamente de interés para la historia; la exigencia idealista ya no le concierne.
10.- El curso o proceso del mundo
[236] Hegel conserva la idea de una orientación, de una dirección. [81] Hegel quiso destacar el encadenamiento de los fenómenos históricos y el progreso general del género humano. [276] Hegel atribuye a la historia, como fin, [277] la manifestación de la libertad. [232] En cada etapa, se afirma una subjetividad mayor, es decir, un poder más grande de comprender, de dominar y de utilizar la alteridad asimilándola. [238] La dignidad de los seres se mide por su autonomía, pero para Hegel esta autonomía implica a su vez un desarrollo, una realización. La esencia tiene carácter conquistador, y su valor depende de su poder de absorción. Se eleva tanto más cuanto mejor se interioriza de los elementos inicialmente exteriores.
[36] El Espíritu se manifiesta difícilmente en la naturaleza, que no alcanza a realizarlo, pero se despliega en la historia humana, su verdadero dominio. [43] Lo que importa es la ruptura con la naturaleza.
[239] El hombre es un ser más dotado para imponer su necesidad interior al mundo aparentemente exterior, al que consigue transformar, con su actividad hábil, en apéndice de su propia esencia. [262] La salvación del hombre se encuentra en la libertad, es decir, en su dominio sobre las cosas. [242] La naturaleza deja de ser un poder; se la trata como a un ente sometido, al que el hombre confiere una forma acorde con sus propios designios. El hombre sabe dominar a la naturaleza. [265] La determinación principal de estas cosas (la vaca, el melón, etc.) es ser medios al servicio del hombre, sometidos a él. [266] Este señorío sobre la naturaleza es limitado. [242] Esta conversión de las cosas a lo humano se realiza progresivamente, se cumple en el tiempo, es obra de la historia.
[267] «...se concede el más elevado honor a la invención humana, en tanto que subyuga a las cosas naturales y se las apropia para usarlas.» LLFH.
[264] El género humano progresa gracias a la invención de medios. [260] La relación del hombre y sus necesidades con la naturaleza exterior es de orden práctico. Al satisfacerse gracias a ella y al utilizarla, emplea intermediarios. [263] Gracias a su trabajo y a su inteligencia, el hombre acumula constantemente medios más complejos, más eficaces. [264] El trabajo transforma todas las cosas en un medio para el hombre. La invención de los medios es una superación constante. Este progreso es una liberación.
[270] Los medios del hombre, al acrecentar su poder, se volverán contra él; se invertirá la relación misma, con el hombre que se sirve de ellos. Lo particular sucumbirá bajo el peso de lo universal.
[261] Hegel muestra que el conocimiento de las leyes de la naturaleza depende de los fines del trabajo humano. El aguijón de la necesidad, el deseo y la voluntad confieren inteligencia al hombre. [262] Hegel no ve la salvación del hombre en el conocimiento sino en la acción.
[72] En los hombres modernos se ha profundizado la subjetividad, y esta se expresa en la adhesión a la propiedad privada.
[243] Hallaremos una autonomía mayor en el pueblo. [244] El espíritu del pueblo se desarrolla por sí mismo, sin consideración ni respeto por los seres que le son exteriores, y a los que procura conquistar y asimilar. Pero siempre acaba por encontrar algo más fuerte que él mismo. Cada Estado encarna el azar para los demás Estados. [241] El déficit de autonomía que afecta a los individuos vivientes afecta también a las naciones. Cada una de ellas llega a una muerte natural. [242] Empero, no debemos interpretar esta autonomía del género humano como un don originario, sino como el fruto de un esfuerzo.
[356] Los espíritus de los pueblos están, a pesar de sus diferencias, vinculados entre sí, participan en un mismo encadenamiento de hechos, constituyen un todo en su conjunto y su sucesión. Las diferentes historias parciales dependen todas de una historia general que las incluye. Así, cada espíritu del pueblo realiza su evolución individual, y al mismo tiempo, participa en una existencia más elevada, y entra en ella como momento constitutivo. Sin la existencia de esa unidad que engloba a todas las individualidades nacionales, los acontecimientos históricos no podrían sobrevenir.
[112] Con la Revolución Francesa
«el entusiasmo del espíritu estremeció al mundo, como si ... se hubiese realizado la verdadera reconciliación de lo divino con el mundo» LLFH
[276] El hecho es que la Revolución Francesa ha fracasado provisionalmente en su intento de suprimir toda positividad y de establecer una libertad absoluta. Hegel toma nota de este fracaso, y en adelante rehúsa creer que el individuo es capaz de «expresar la realidad efectiva y objetiva del espíritu universal...»
[270] «...de la ruina de lo Particular resulta lo Universal» Int. LLFH.
[249] Que nada particular sea eterno. [243] Los individuos humanos están dominados por la esencia universal que los supera. Y con esta última alcanzamos el nivel más elevado. Es simultáneamente lo universal y lo individual, lo universal concreto. Solo este alcanza la verdadera autonomía. [233] En la cima de esta jerarquía reina el espíritu universal. De hecho y derecho, lo domina todo.
«El derecho del espíritu universal prevalece sobre todas las justificaciones particulares» Int. LLFH
[239] «Pero en un sentido más elevado, corresponde a la naturaleza del espíritu ... no aceptar en él algo originalmente distinto...» CL.
[241] Unicamente la esencia universal no muere para revivir en otra parte, sino que reintegra en sí misma todos los momentos que ha superado. [242] El espíritu del mundo es libre, no tiene competencia ni se ajusta a condiciones. [241] La noción de proceso se aplica de modo privilegiado a la historia, como devenir necesario de la Idea. Hegel describe la historia afirmando que es el más autónomo de todos los procesos. No se origina en causas exteriores, no sufre agresiones que la desviarían. En su explicación temporal, el sujeto mantiene su dominio absoluto y no permite que nada subsista fuera de él. [251] Este mundo de mundos, denominado Espíritu universal por Hegel, parece gozar de autonomía total, de una necesidad absoluta. [250] Podemos denominar Providencia, Dios, Amor a este proceso mundial infinito.
[254] El espíritu se realiza únicamente si logra asimilar las realidades exteriores.
[243] «Ninguna figura limitada puede mantenerse en oposición al pensamiento, al concepto. Si hubiese algo que el concepto no pudiera digerir, no pudiera disolver, en ello hallaríamos seguramente el mayor desgarramiento, el más profundo infortunio» Int. LLFH
[255] Hegel está muy cerca de reconocer que, aun en el interior del proceso del espíritu del mundo, no todos los azares se dejan asimilar, retomar y dominar. El espíritu quiere someter la naturaleza a su autoridad. Pero el éxito de esta conquista de ningún modo está garantizado de antemano. Las causas exteriores pueden provocar su fracaso y su ruina. [254] Hay realidades que el concepto, el espíritu no consigue asimilar.
[253] «Ni la zona cálida ni la zona fría permiten que el hombre se eleve a la libertad de movimiento... El poder de los elementos es excesivo para que el hombre pueda triunfar en su lucha con ellos...» LLFH, Int.
[254] «Indudablemente [el espíritu] está enredado en condiciones naturales... que no solo le resisten y levantan obstáculos en su camino, sino que aun pueden provocar fracasos completos de sus intentos. Pero entonces sucumbe en su vocación de ser espiritual...» LLFH, Int.
[255] «En la historia mundial hay varios grandes períodos de la evolución que pasaron sin que aparentemente continuaran, durante los cuales... toda la enorme adquisición realizada por la cultura se vio aniquilada, y a cuyo término se debió... reiniciar todo desde el comienzo... ...el principio formal de desarrollo... no puede hacer comprensible el fin de esta destrucción de antiguos períodos de desarrollo; tiene que considerar tales acontecimientos, y sobre todo los retrocesos... como azares exteriores...» LLFH, Int.
11.- El fin de los fines
[195] «Debemos buscar en la historia un fin general, el fin último del mundo...» Int. LLFH.
[236] «Es necesario que haya un fin último...» Int. LLFH
[247] «...la progresión... tiene un fin, a saber: el retorno a sí misma. Por lo tanto, hay en ella cierto movimiento circular, el espíritu se busca a sí mismo.» Int. LLFH.
[248] «El fin del espíritu... es aprenderse a sí mismo, no continuar oculto a sí mismo.» LLFH
[245] «En cuanto a la verdadera infinitud, que retorna sobre sí misma, su imagen es el círculo» CL.
[246] El resultado es lo que es el comienzo, porque el comienzo es el fin. [247] Sin embargo, Hegel no piensa aquí en una mera repetición. [177] Para él, la servidumbre y el marasmo están en el origen del desarrollo histórico. El hombre comienza con la estupidez. Es evidente que Hegel no desea la restauración de esta condición mísera y despreciable.
[248] «Es un círculo completo en sí, pero cuya conclusión es igualmente el paso a otro círculo -u torbellino cuyo centro, hacia el cual retorna, se encuentra inmediatamente en la periferia de un círculo superior que lo absorbe-» LLFH.
«Si algo es el resultado de uno de los grados de su desarrollo, esto constituye a su vez el punto de partida de otro desarrollo nuevo» LLFH.
[177] La filosofía hegeliana implica quizá el retorno del espíritu a sí mismo. [326] El retorno de las criaturas al espíritu es también el retorno del espíritu a sí mismo. [177] Pero en todo caso, este retorno solo puede realizarse fuera de la historia.
12.- La necesidad
[195] «...la consideración filosófica se propone simplemente alejar lo fortuito. El azar es idéntico a la necesidad exterior, es decir una necesidad que se remite a causas que en sí mismas no son más que circunstancias exteriores.» Int. LLFH
[200] La razón necesaria suplanta el azar irracional. [196] El historiador y el filósofo verán racionalmente el mundo, concebirán la historia desde el punto de vista de su necesidad. [196] La necesidad de la historia al principio permanece oculta. Pero ¿qué es lo que la disimula? El azar. El espectáculo del azar es lo que impresiona a los observadores de los hechos históricos, cuando adoptan una postura meramente receptiva, cuando olvidan despertar su propia razón. [197] Hegel siente la obligación de convencerlos del imperio universal de la necesidad, porque los cree persuadidos de la presencia universal del azar.
[207] Sin embargo, se trata de una necesidad que implica el azar. El dialéctico Hegel no puede concebir una negación absoluta del azar. [206] El azar acompaña a la necesidad como la sombra sigue a la luz. [216] El destino del individuo es esta «unión de lo necesario y lo fortuito». Pero Hegel cree que la unión misma es necesaria.
13.- El azar
[208] «En la historia mundial, los hombres producen en general mediante sus actos una cosa distinta de lo que proyectan... Realizan lo que les interesa; pero al mismo tiempo se realiza además un excedente... pero del que no tenían conciencia y el cual no se proponían realizar.» Int. LLFH
[215] Se trata de una ley general. Todos los actos humanos, en todos los géneros de actividad, producen consecuencias imprevistas, involuntarias, ajenas a las intenciones. Hegel piensa que el azar interviene en todos los actos humanos, los cuales a su vez hacen la historia. [206] Hegel desenmascara deliberada y sistemáticamente en todos los acontecimientos históricos el azar que los engendra. [217] Ni la más excelsa sabiduría ni la más refinada habilidad consiguen evitar esas circunstancias y frustrar los efectos del azar. [227] Las consecuencias de la acción son fortuitas, no por ignorancia o imprevisión, sino por su carácter extraño o indiferente. Constituyen un excedente del acto, y no se las había contemplado. Dependen de circunstancias exteriores. [212] Las consecuencias imprevistas son más el efecto de una causalidad que del fin de una inteligencia.
[210] La intención del individuo interviene únicamente en lo que su acto tiene de insignificante e inconsecuente. Por lo contrario, lo sustancial de la acción no obedece a su voluntad. [211] En los actos humanos más importantes, lo sustancial es lo que la fortuna introduce en ellos. [213] Lo involuntario y lo inconsciente sostienen la sustancia.
[226] Ocurre que ni las intenciones, ni los deseos ni las necesidades de los individuos se alían con los fines de lo universal. [227] El azar aparece en el mundo humano porque los fines de los individuos, o la necesidad que los impulsa, no coinciden con los fines de la historia mundial o la necesidad que las guía. [235] El hombre permanece sometido al azar social y político. Hegel no concibe ningún medio de conciliar definitivamente los fines individuales y los del género humano.
[269] La astucia del hombre no basta para explicar la orientación de los acontecimientos humanos en la historia.
14.- La astucia de la razón
[269] «...puede afirmarse que la Providencia divina se conduce, con respecto al mundo y a su desarrollo, como la astucia absoluta» Enc.
[214] «¡Utiliza el infortunio, el sufrimiento, los fines particulares y la voluntad inconsciente de los pueblos para realizar su fin absoluto...!» LLFH
[168] «Los fines mundiales de carácter general... se realizan por sí mismos, sea mediante la voluntad de muchos hombres, sea en oposición a su conciencia y prescindiendo de ella» Est.
[269] Los hombres hicieron lo que no deseaban, y no lo querían. Fueron engañados. Esa es la astucia de la razón. [270] El resultado del trabajo, el deseo y la pasión de los [271] hombres tiene un alcance muy distinto del que le atribuyen sus autores. [272] Los fines históricos se persiguen y alcanzan solo en la inconsciencia. Lo que importa es el resultado de la actividad de los hombres, aunque se obtenga involuntariamente. Debemos reconocer que la masa de los hombres, animada por intenciones egoístas, de todos modos ha asegurado el bien común. [274] La astucia de la razón explica la oposición entre las intenciones humanas y los acontecimientos históricos: ocurre que estos últimos no se originan en una voluntad individual ni colectiva unánime; permanecen imprevisibles.
[274] Aparte de eso, la astucia de la razón permite [conciliar], afirmar conjuntamente la libertad del individuo y la necesidad de la historia. [272] Gracias a la astucia de la razón, los individuos hacen lo que quiere la razón, sin dejar de seguir sus impulsos singulares. [222] Lo universal no gravita sobre lo singular como una imposición exterior que lo obliga a superarse.
[221] «Dios deja hacer a los hombres...» Werke.
[274] La astucia de la razón demuestra cómo de una suma de azares individuales nace una ley necesaria universal. [222] Inversión de lo particular y fortuito en general y necesario. [271] Para Hegel, el tumulto de los individuos se resuelve en una ley necesaria y universal. [218] Actuando voluntariamente para realizar sus propios fines privados, los hombres construyen un porvenir colectivo imprevisible. [225] El movimiento del género humano cobra impulso en el azar de los actos humanos particulares. [275] Pero no es posible un conocimiento previo de estas leyes. La sociedad se mueve en la misma inconsciencia que la naturaleza.
[218] La necesidad de lo particular es el azar. Y la necesidad de lo general adopta para lo particular la forma de lo fortuito. [234] La necesidad de cada ser constituye el azar fundamental de los seres que están subordinados a él.
[277] Ahora bien, la verdadera astucia prepara secretamente artimañas que reducen a la impotencia al adversario o la presa. Sabe lo que quiere. Por lo contrario, la astucia de la razón ignora su propio objeto, y no elige sus medios. La astucia de la razón, en definitiva, a nadie engaña, y nadie se perjudica. No interviene en las cosas de los hombres, y si ella faltara, el mundo continuaría viviendo. [269] Hegel presenta una historia humana en la cual Dios está presente por doquier, pero en la que todo puede explicarse como si él no existiese.
[269] Además, esta finalidad inconsciente que se expresa en la astucia de la razón no existiría sin la finalidad consciente e individual que denominamos la astucia del hombre.
[278] En realidad, no existe astucia ni cosa parecida, sino solo una denominación poética de la ley fundamental del proceso histórico que es resultado de una inversión dialéctica de los contrarios. La imagen de la astucia de la razón sugerirá, disimulando al mismo tiempo, el inmanentismo radical de su filosofía. [272] La astucia de la razón excluye toda finalidad exterior a la historia.
[149] No obstante, Hegel no renuncia jamás a la astucia de la razón. Ahí está la paradoja.
[99] El espíritu absoluto, "Weltgeist", Dios, la Providencia, son palabras que en definitiva no designan sino un pensamiento inconsciente. Hegel no permite ninguna duda acerca de este punto: el mundo, natural e histórico, no es obra de un pensamiento consciente, y no está regido por él. La historia aparece como una toma de conciencia progresiva. El Espíritu no cobra conciencia de sí en la historia sino porque antes de la historia, o sin ella, es puramente virtual, irreal, inconsciente: una simple posibilidad de desarrollo.
[98] El juego de la historia no está determinado de antemano. [246] Hegel de ningún modo supone un Espíritu que inicialmente concibe el plan de la historia, y luego se esfuerza por realizarlo. El Espíritu no se sitúa antes de la historia, y no reside fuera de ella. La concepción circular del proceso no restaura la trascendencia.
[243] La necesidad última del espíritu universal no es un dato, un inmediato. Se presenta inicialmente como simple posibilidad (en sí) y se realiza, se cumple en el tiempo, convirtiéndose de este modo en "para sí". Solo al fin de su largo viaje, el espíritu se impone efectivamente a todas las realidades que en principio parecían exteriores. Ha debido partir de su mayor alienación, en la cual todo le parecía extraño. Pero luego ha dominado a su mundo, reconquistándose él mismo. Esta reconquista de sí del espíritu es la historia.
15.- Los distintos tipos de historia
[107] La palabra "Geschichte" denomina al conjunto del pasado humano, el devenir realizado del hombre. Por definición, esta historia está consumada.
Esta es la intención de Hegel, proclamada muchas veces: escribir una historia mundial filosófica que solo atienda al pasado. [108] Hegel no consideraba su filosofía de la historia más que como una reinteriorización filosófica del pasado humano; y este se cierra necesariamente en el presente. [106] En la interpretación de Hegel, la historia se refiere exclusivamente al pasado. Así y todo, Hegel se atreve a avanzar hasta «el último estadio de la historia, nuestro propio mundo, nuestra época» LLFH.
[118] Hegel jamás creyó que la Prusia de su tiempo fuera la culminación de la historia y su punto final. [119] El Espíritu universal jamás elegirá definitivamente un pueblo. No cabe duda: Hegel aguarda una continuación de la historia, reconociendo su propia incapacidad para preverla.
a.- La historia original
[282] El historiador original debe haber vivido los acontecimientos que relata, haber participado vivamente en ellos, y, por sobre todas las cosas, conviene que su espíritu sea igual al del pueblo y al de los hombres cuyas hazañas relata. [286] Gracias a las historias antiguas alcanzamos a presentir, a adivinar un poco lo que fue esta vida que ellas nos explican.
[283] Para nosotros es imposible recuperar integralmente el espíritu de otra época o de otro pueblo. Son espíritus perdidos. No podemos simpatizar con respecto a lo esencial, no podemos compartir sus sentimientos.
[332] La historia original consistiría en una representación. [289] Límites de la representación: estas imágenes nos permiten llegar a los acontecimientos en los cuales se derramaba, por ejemplo, el espíritu griego. Pero no nos entrega ese espíritu mismo.
[334] «Las manifestaciones sensibles de la verdad no se ajustan al espíritu como tal» Est.
[286] Por fresca y viva que sea, la historia original no ofrece más que el pálido reflejo de una vida que jamás se deja reducir a significados intelectuales. [286] La representación de la vida aparece después de lo vivido o de la acción real, es resultado [287] de una toma de conciencia de la realidad.
[287] El hombre que escribe la historia original niega la historia real. Invierte la naturaleza del acontecimiento. Este último -singular, evanescente, fechado- se convierte en una representación universal, permanente. Y esta existencia representativa, este ser allí de lo que se ha destruido, posee un valor superior a la existencia original, a la caducidad primitiva. [288] Esta transposición es necesaria para que nazca la historia: no se trata de una simple evocación del pasado, sino de un cambio de ser.
[289] El historiador cobra conciencia de su época, es la conciencia de esta. Sin embargo, los historiadores originales no advierten que su conciencia depende a su vez del tiempo. [290] El autor no es más que el órgano del espíritu de la Ciudad.
En rigor, la historia original procede del recuerdo, mientras que la historia filosófica deriva de una interiorización. Hegel concibe el recuerdo como una realidad aislada, fija y muerta. Todos los vestigios del pasado son para nosotros otros tantos recuerdos, cuando no recuperamos el espíritu que ha inspirado los acontecimientos. Las representaciones elaboradas por los antiguos se convierten [291] para nosotros en lo positivo.
[292] Hay una honda contradicción entre la tesis de acuerdo [293] con la cual el espíritu de los antiguos ha llegado a ser extraño para nosotros, y la fórmula entusiasta que nos alienta a reconquistar el conocimiento íntimo de los griegos. [291] El retorno al pasado es fuente de vida nueva. [293] No solo que las culturas antiguas, y ante todo la helénica, no son para nosotros entes extraños, sino que nuestro espíritu puede instalarse en ellas, alimentarse, respirar y vivir de su sustancia. Lo que nos es extraño puede llegar a ser fraternal. Esta intrusión de lo extraño de nada serviría si no [294] originase en nosotros un trabajo de asimilación.
[299] Hegel creía que los mejores testigos son los que participaron en los acontecimientos, y más aún los que los dirigieron.
b.- La historia reflexiva
[285] La descripción inmediata de los acontecimientos elaborada por los historiadores originales se convierte para su posteridad en objeto de reflexión. [283] La obra que se ocupa de otra época, o que describe una nación distinta de la que corresponde al autor, jamás merecerá el título de historia original. Por lo contrario, exhibirá los caracteres de la historia reflexiva.
[303] El historiador reflexivo rechaza el espíritu de épocas anteriores. [302] No discute la validez de la reseña de los historiadores originales; pero no les perdona que pacten con el espíritu de lo que era su presente. El historiador reflexivo procura desvalorizar ese mismo espíritu. El historiador reflexivo es extraño al espíritu de la época que describe.
[316] Hegel reprocha a los historiadores reflexivos el carácter puramente negativo de su actividad. No se sienten solidarios del pasado y no lo comprenden; lo comprueban como una cosa extraña y ven en él únicamente una sucesión de fechorías, un prolongado extravío, del cual el género humano ha salido al fin. La Ilustración, las "luces" ofrece el ejemplo más característico de esta conducta. Razona de acuerdo con el esquema de las alternativas rígidas. [317] El historiador reflexivo evoca el pasado, pero únicamente para negar su utilidad, para menospreciarlo.
[317] Para Hegel, la tarea de la historia no es tanto juzgar cuanto explicar.
La historia reflexiva presenta diferentes subclases:
[306] La historia pragmática se propone explicar los acontecimientos por sus causas humanas. [307] En el s. XVIII, un pragmatismo de este tipo es característico del humanismo y el racionalismo: la voluntad de ajustarse a los hechos, sin admitir la intervención de causas sobrenaturales, del milagro y la Providencia. El rechazo de lo sobrenatural impone la búsqueda de una causalidad humana. [309] La historia pragmática supone la existencia de vínculos y conexiones de los hechos.
El peor modo de componer, para el historiador pragmático, es el mezquino espíritu psicológico, que se ocupa de los móviles del sujeto: no los extrae de un concepto, sino de pasiones e inclinaciones particulares.
[311] Si en la historia hay una moral, esta difiere profundamente de la que prevalece en la vida privada. [312] Hegel llega a la conclusión de que «la posibilidad de que tales reflexiones [morales] sean de hecho interesantes y vivificantes depende del espíritu particular del escritor» LLFH, Int.
En el fondo, Hegel se aparta de la historia pragmática: Se opone a ella sobre todo cuando este género de historia pretende fundamentar una enseñanza práctica, es decir cuando se propone iluminar el porvenir mediante el conocimiento del pasado.
[342] Lo que la experiencia y la historia enseñan es que ni los pueblos ni los gobernantes aprendieron jamás nada de la historia. En la barahúnda de los acontecimientos mundiales, una máxima general de nada sirve. [345] Es necesario estudiar la historia para convencerse de que nada nos enseña. [346] El primer motivo esgrimido por Hegel es la diversidad de las realidades históricas. [345] Solo quien ha examinado atentamente todos los hechos puede comprender que ninguno de ellos es imitable. [346] En las nuevas condiciones de existencia es menester innovar. [347] En cada país, una diferencia de espíritu nacional corresponde a una diferencia de destino. Cada pueblo realiza el movimiento histórico a su modo, de acuerdo con sus propias disposiciones y su carácter nacional. [348] Cada pueblo sigue su propio camino. [349] ¿En qué condiciones sería posible elaborar una tabla de los problemas políticos acompañados de sus soluciones? Sería necesario que el objeto de la historia fuese semejante al de las ciencias de la naturaleza. En la historia humana jamás se repiten las mismas condiciones, y siempre fracasa la aplicación a situaciones nuevas de los preceptos basados en el examen de las situaciones antiguas. La historia jamás repite el mismo camino. El espíritu jamás volverá a actuar del mismo modo. [350] Si el espíritu universal retornase a una etapa ya superada de su itinerario para repetir el mismo trayecto, ello supondría que inicialmente perdió el recuerdo.
[354] La historia no es didáctica sino formadora. Ofrece al espíritu la conciencia de su ser. [355] La historia nos revela cómo, dónde y por qué los hombres llegaron a ser lo que son ahora, cómo el hombre construyó su propia casa, es decir cómo se construyó a sí mismo.
[312] Si la historia pragmática lograse salvar estos escollos: el psicologismo, el moralismo y el didactismo, recuperaría la esencia del movimiento interno de la historia, y lo haría de un modo objetivo, explicativo e inmanente. En este caso, sería difícil distinguirla de la historia filosófica.
[313] Todo el odio de Hegel se vuelca sobre la historia crítica. Su objeto no es el pasado, y ni siquiera se decide a relatarlo. Si se interesa en los relatos históricos, es únicamente para apreciar su veracidad o su verosimilitud. Los productos de la historia crítica aspiran a una objetividad superior.
[314] La historia especial se relaciona con una actividad social particular. Se individualiza únicamente gracias a un acto de abstracción que arranca a la vida real y total de un pueblo aquello que no es más que uno de sus aspectos. Y cuando sabe indicar convenientemente su relación con la historia total destacando «el alma rectora interna de los acontecimientos y los actos» representa el papel de introducción a la historia filosófica.
[315] La Introducción a las Lecciones sobre filosofía de la historia demuestra que Hegel advertía el carácter abstracto de este género de trabajo histórico y la necesidad de una síntesis que agrupe todas las historias especiales.
[n] «Uno de los objetos de la historia universal es demostrar esta unidad, presentar íntegramente esta planta, comprenderla como surgida de una raíz...» LLFH
[57] Hegel censura la falta de objetividad: «autentificación de lo histórico mediante testimonios históricos» EEBB. [301] El gusto de lo concreto: la preocupación por la autenticidad y la verdad obligaba a Hegel a remontarse a las fuentes.
[59] Todo conocimiento se reduce al «puro acto de ver lo que transcurre» F.
[59] «La historia exige de la inteligencia la energía de dejar al objeto en su independencia y de aprehenderlo en su encadenamiento racional.» LLFH.
[44] Por otro lado, el conocimiento histórico no se reduce a una contemplación pasiva. [55] Hegel no se entrega a un positivismo sin principios e ilusorio. [330] Desconfía del positivismo, del respeto al hecho por sí mismo. [320] Los que se esfuerzan por coincidir con el objeto se engañan a su modo, tan fácilmente como los que intentan poner distancia. [55] Hegel afirma que el historiador
«aporta sus categorías y por intermedio de estas ve lo que se presenta» LLFH, Int.
[318] Para los historiadores reflexivos, ser objetivos significa distanciarse del objeto. Aconsejan no pertenecer a ninguna época y a ninguna patria. Tal programa lleva a una ceguera respecto de la influencia inevitable de la civilización en que uno vive. [327] Nadie puede sobrepasar los límites de su tiempo para alcanzar una objetividad abstracta.
[320] Cada género de historia posee su propia cualidad de objetividad. La objetividad del escritor original no impide su parcialidad. Tucídides es parcial; César también. Pero lo que importa es su parcialidad universal. De un modo espontáneo, profundo y sustancial, han tomado partido por su época y su pueblo. [321] También el historiador reflexivo es parcial sin saberlo. El historiador filósofo rinde culto a otro modo de objetividad. [322] Su esfuerzo tiende a hacer coincidir su propia individualidad con el espíritu universal de la época. [339] Unicamente un historiador que ha llegado al espíritu filosófico sabrá desprenderse de las limitaciones subjetivas para adoptar un punto de vista universal. Unicamente él podrá liberarse de las opiniones y llegará a considerar la historia tal como es.
[304] La auténtica historia reflexiva debería conservar de una época únicamente los intereses generales que le infunden vida, aquello que nos revela su espíritu. [305] Y cuando Hegel se arriesgue a indicar las condiciones en que este tipo de historia alcanzaría un éxito total, le asignará una tarea que ya se relaciona con la historia filosófica: la divulgación del espíritu general de una época.
c.- La historia filosófica
[335] Hegel pretende enseñar una historia general, filosófica y mundial. En sus Lecciones, Hegel expone una historia filosófica y no una filosofía de la historia. [336] En la Introducción, Hegel tiene buen cuidado de advertirnos que quiere realizar tarea de historiador. La actividad filosófica se limita a incorporar una diferencia [337] específica, no destruye el marco del género histórico. [336] El esbozo de una filosofía de la historia se refugia casi totalmente en la Introducción.
[339] Una historia mundial es una historia concebida desde un punto de vista universal, es decir, en la totalidad de sus aspectos, por oposición a todas las historias especiales. [340] Hegel excluye de la historia mundial los períodos primitivos del desarrollo humano, lo que hoy denominaríamos la prehistoria. Para Hegel, el mundo histórico comienza con la creación de los estados políticos estructurados. Además, no se decide a investigar todas las regiones del globo terrestre. Se limita a seguir el trayecto de los pueblos exploradores. [341] En cada época interesa a Hegel, la nación dominante. El ciudadano de esta nación le parece mundial en cuanto realiza una tarea que es resultado de toda la historia, y que influirá sobre el futuro del mundo.
[348] Por otra parte, Hegel imprudentemente afirma el carácter desigual de las posibilidades de evolución de las naciones: algunos pueblos jamás saltan ciertas barreras. China e India permanecen en el despotismo oriental.
[332] La historia original nos propone únicamente el recuerdo velado de lo que fue realmente el espíritu de un pueblo. La historia original nos aporta una representación inmediata, y por lo tanto ilusoria: la obra de un espíritu limitado que ni siquiera ve sus anteojeras. Las generaciones siguientes se irritarán contra ella. Hijas de un espíritu distinto, reflexionarán acerca de esa ingenua inmediatez. Mucho más tarde, el filósofo, que niega esta reflexión como esta había negado la inmediatez, reinteriorizará la historia original. [333] La historia filosófica depura el recuerdo, lo eleva a un nivel superior de comprensión. [335] Para explorar el espíritu de los acontecimientos del pasado no debemos contentarnos con leer las descripciones de las impresiones inmediatas que experimentaban los contemporáneos, y tampoco demorarnos en una actitud reflexiva, sino que conviene interiorizar las representaciones del pasado.
[294] "Erinnerung" [recuerdo] tiene también el sentido de convertirse en algo interior, interiorización. [295] Los actos de los contemporáneos al historiador valen menos por lo que le aportan desde el exterior que por lo que le revelan de sí mismo. Lo ayudan a recorrer su propio camino interior. En ellos se revela lo que él posee de universal. Al asimilarlos, penetra más profundamente en sí mismo. [327] En su sucesión temporal, la rememoración histórica observa contradicciones y combates que se manifiestan igualmente en cada movimiento de la conciencia actual. Esta concordancia es lo que confiere interés a la revisión del pasado.
[330] No se percibe cómo podría realizarse la interiorización si no absorbiese los recuerdos. No cobraríamos conciencia de nosotros mismos si no apelásemos de este modo a la objetividad. Nuestra conciencia actual carece de autonomía.
[328] Para Hegel la historia es posible únicamente gracias a la Erinnerung [recuerdo-interiorización]. Sin ella, los hombres no conocerían ni comprenderían el pasado, pero además no crearían el futuro. Ella confiere un sentido al movimiento de la historia. Pone este pasado, y todo lo adquirido humano, a disposición del mundo presente, y de este modo le permite actuar. Sin los historiadores, los hombres no lograrían orientar su vida.
Hegel se deja tentar por una sustancialización de todo este proceso. [325] Si Hegel concibió la existencia real de un espíritu universal, ¿no fue para salvaguardar la "Erinnerung"? [329] La historia filosófica tiene como fin último la continuación y la extensión de la vida humana creadora.
[328] Esta continua reabsorción del pasado en la acción presente es lo que define la historia, y por lo tanto el ser histórico, el hombre. Lo ulterior no se reduce jamás a lo anterior ni lo superior a lo inferior, pese a que cada uno es producto del otro. [326] Nuestro presente es más que el pasado, cuyos jugos recoge, y destila. [352] Sería difícil imaginar una doctrina más fundamentalmente hostil a cualquier idea de restauración, política o de otro carácter.
[352] El relato de la historia y la continuación de la actividad histórica de los hombres se condicionan mutuamente.
[324] Podemos asimilar una obra política, militar o artística creada antaño, aprehendiéndola como un momento del desarrollo que ha sido el punto de partida de nuestro espíritu actual. [351] Cuando nos volvemos hacia el pasado percibimos, o suponemos una organización racional de los acontecimientos que conduce hasta nosotros. La representación que nos damos de él varía al mismo tiempo que nuestra propia situación histórica. [326] La conciencia final se impone a todas las configuraciones preparatorias, envejecidas. No se identifica con ninguna de ellas, y confiere siempre al pasado otro sentido. [327] Cada época escribe la historia a su modo. [351] Lo superior y lo ulterior son siempre la fuente de explicación de lo inferior y lo anterior. [327] La visión del historiador dependerá siempre de su conciencia actual. [351] Que los acontecimientos se desarrollaron en cierto orden, podemos contemplarlos solo a partir del presente.
[327] «De ello se deduce... que tenemos que ocuparnos, no del pasado, sino de lo actual, lo presente...» LLFH.
16.- El porvenir
[120] El porvenir es simultáneamente previsible e imprevisible.
[140] «El filósofo no se ocupa de profetizar» Int. LLFH.
[125] El conocimiento legítimo no va más allá del momento vivido. [114] Hegel tiene la sensatez de no pronosticar. [115] No puede ocuparse del modo en que el presente temporal, empírico, adquirirá configuración; todo esto no es asunto ni tarea práctica inmediata de la filosofía. [359] Sería inútil tratar de descubrir en la historia la fisonomía del porvenir. [116] El filósofo se siente incapaz de abordar la preparación del porvenir, pero cuya necesidad reconoce y acerca del cual no permite arriesgar conjetura. [120] No se opone a la necesidad de un porvenir humano, pero se cuida de predeterminarlo. [117] El verdadero porvenir es la invención en el futuro. El porvenir cronológico será rico en novedades. Por lo tanto, no podemos conocerlo, pues esto último implicaría inventarlo. [113] El desarrollo histórico no imita jamás a un ciclo natural. [109] En su progreso, el género humano jamás recorre dos veces el mismo camino. [121] El mundo humano es creación continua y permanente; tiene un carácter único.
[110] En otros escritos, cuando ya no se trate de la ciencia del pasado sino de presunciones acerca del futuro y de sus probabilidades, Hegel no temerá anticipar la irrupción, en la escena histórica, de pueblos que aún no se han manifestado.
[123] Es así que el único modo legítimo de conocer el porvenir es descubrirlo en el presente. [188] Estamos ante una tesis esencial. Para construir el futuro lo decisivo es el conocimiento profundo del presente. Importa sobre todo comprender bien la situación actual, en su estructura contradictoria. [124] Cree que la tarea del filósofo es expresar lo que existe, y sobre todo expresar lo que está oculto, hacer aparecer lo negativo, y por lo tanto revelar el futuro que el presente esconde. [162] El ideal en la doctrina hegeliana: la prefiguración de su estado futuro en las contradicciones de una realidad presente.
[188] El defecto de Hegel consiste en no haber aprehendido perfectamente la realidad de su época. [124] Hegel experimenta las inquietudes de su tiempo, tiene conciencia de que ella padece una crisis latente y de que pronto estallarán todas las contradicciones que la aquejan. Trabaja en favor de un progreso político y social importante: el ascenso de la burguesía prusiana al poder.
[120] A juicio de Hegel, la pauperización se acentuará irremediablemente. El aumento de las riquezas en uno de los polos de la sociedad provocará el agravamiento y la extensión de la pobreza en el otro polo.
[123] Con respecto al porvenir lejano, Hegel se contenta con enfoques muy generales, y asigna a la historia una "meta final" que le permite continuar desarrollándose todo lo que pueda: el progreso en la conciencia de libertad.
17.- La filosofía
[130] La filosofía aparece siempre en el crepúsculo de las civilizaciones. [126] La filosofía no delínea de antemano los contornos del mundo futuro, no especula acerca de la fisonomía del mañana. En tanto que pensamiento del mundo, aparece únicamente en la época en que la realidad ha completado el proceso de su formación y se ha realizado. Pero no es posible conocer una civilización o una nación sino cuando ha agotado todas sus posibilidades.
[139] No es tarea de la filosofía transformar el mundo, sino solo comprenderlo.
[140] «La filosofía es idéntica al espíritu de la época en que aparece; no está por encima de su tiempo...» LLFH.
[148] Cada filosofía se remite a un período histórico, no lo supera, y en su singularidad no conquista más que una verdad relativa. [148] El filósofo no es un profeta ni un inventor, sino esencialmente un observador. El filósofo, simple órgano del espíritu del mundo, cumple su oficio sin conocer las secuelas, sin conocer su verdadero alcance. [141] Hegel piensa que hay una dotación de sentido. Pero nada le debe al filósofo que viene a comprobar tardíamente un sentido ya conferido.
[146] De ningún modo prohíbe a la filosofía desarrollarse de modo creador y original después de él. [145] Los acontecimientos históricos futuros propondrán nuevas tareas a los filósofos del porvenir. [148] Solo un cambio de la realidad social e histórica aportaría un nuevo pensamiento. ¡Prioridad para la base!
18.- La división del trabajo histórico
[139] En el ámbito de la historia, los que construyen no son los que destruyen. La obra de construcción corresponde a los trabajadores inconscientes y a los estadistas. Los filósofos pertenecen al equipo de los demoledores. [141] El primer grupo reúne a los trabajadores, a los productores, que en la búsqueda de su interés personal realizan sin advertirlo lo general, y elaboran inconscientemente las condiciones de la novedad. Actúan, pero no saben lo que hacen, mientras que por su parte el filósofo sabe, pero actúa poco. [88] En el desarrollo real de la historia, son los individuos los que trabajan, combaten y mueren, de un modo a menudo muy poco filosófico. [141] El hombre de acción inicia la obertura, el filósofo concluye con el final fúnebre. Entretanto, los juristas, los sacerdotes y los artistas encadenan los diferentes movimientos. Ninguno de ellos inventa el aire ni la canción. Quien compone es el espíritu de la época. [142] El filósofo consigue que el mundo presente sea insoportable para los hombres. Pero no les ofrece otro. De ello se ocupan las grandes personalidades de la historia mundial.
[142] Para que las revoluciones sociales triunfen no basta la toma de conciencia de lo negativo en la situación presente. Es necesaria [143] además la acción positiva. [168] En general, la actitud de las grandes personalidades históricas coincide con la de los revolucionarios eficaces. [156] Cuando los historiadores y los políticos ponen en tela de juicio el régimen feudal, no hacen más que cobrar conciencia de las contradicciones que desde hace mucho tiempo lo devoran. [166] Los grandes hombres no inventan el ideal. [167] Ellos ven la realidad como es, es decir, como agoniza, y confieren una conciencia de sí a los gérmenes de lo nuevo que aflora en ella, se ponen a su servicio, «y lo que tienen de admirable es solo que han aprendido a ser los órganos de este espíritu sustancial» Int. LLFH. [169] El gran hombre político siente más intensamente que otros el malestar y las necesidades de la época. Además, toma nota de lo que falta, lo proclama, lo difunde entre todos, transforma las necesidades en deseos: por medio de él, la época se conoce a sí misma.
[142] Hegel radicaliza aquí la oposición clásica entre la razón teórica y la razón práctica: es indudable que las dos se unen en la historia, pero como momentos sucesivos, asumidos por distintos hombres. [143] Concibe la separación del pensamiento teórico y la acción práctica como una regla general, una suerte de ley tendencial que admite muchas excepciones.
[121] En el principio de todo está la acción, y solo después aparece la conciencia. La conciencia de la determinación mantiene siempre un carácter retrospectivo, y nos introduce en un porvenir rigurosamente imprevisible. La historia humana es resultado de la acción humana. Ahora bien, Hegel no cambiará jamás de actitud respecto de un punto extremadamente importante de su doctrina: todo esto se desarrolla inconscientemente. [153] Cree que la conciencia está siempre retrasada respecto del movimiento [154] de lo real-ideal. Por consiguiente, la ayuda de la conciencia exhibe siempre un carácter restringido y negativo; puede apartar los obstáculos, disolver las supervivencias inútiles, desechar los dogmas gastados. [169] La inconsciencia de los individuos no implica su inactividad. Actúan con un propósito y realizan otro, a veces el contrario del que deseaban. [170] Solo el filósofo que vuelve los ojos hacia el pasado recupera la verdad de todos los episodios del drama. Asistimos a una recuperación de sí del espíritu en la historia. [149] A pesar de ello, el caso es que Hegel niega absolutamente toda eficacia a su propia toma de conciencia del condicionamiento histórico de los actos y las ideologías.
19.- Una función revolucionaria
[129] No cabe duda de que el vuelo del búho de Minerva no anuncia [130] tanto el fin del mundo como el fin de un mundo. [131] Por supuesto, la filosofía que testimonia la decadencia de un mundo histórico, no impide ni teme el advenimiento de un nuevo mundo.
[132] El filósofo se evade de un mundo, abandona el orden establecido, porque lo reprueba. Y lo condena en nombre de un orden mejor. [138] El filósofo no siempre separa su reprobación del presente de la invocación del futuro. [133] Jamás se abandona un período histórico si no es para ingresar en otro. [135] Los filósofos revelan a sus contemporáneos que el espíritu ha abandonado el modo de vivir y las instituciones que los caracterizan, y así socavan la fe de aquellos en los valores consagrados. En ninguna ocasión atenúan las contradicciones reales, sino que las agudizan, agregando al mal y a la carencia la conciencia del mal y de la carencia. [144] La filosofía se consagra esencialmente a la tarea histórica de acelerar las degradaciones, cobrando conciencia de ellas.
[136] Las naciones, su poder y su gloria, su religión y su arte, todo pasa. La filosofía indica el momento en que comienza la ruina. [137] La filosofía destaca el carácter racional de lo real presente; y lo que es razonable, para la realidad actual, es partir cuando se ha cumplido su tiempo. [159] Ciertamente, lo que es real es racional.
«Sin embargo, es necesario saber y distinguir lo que es real de hecho. En la vida corriente todo es real, pero hay una diferencia entre el mundo fenoménico y la realidad.» LLFH
[136] Para los pueblos, filosofar es aprender a morir. [137] Para el espíritu, que anima sucesivamente todos los pueblos, filosofar es aprender a vivir. Apenas sucumbe un principio, otro ocupa su lugar. Se derrumba un sistema social y político, y ya un nuevo orden surge de entre sus ruinas. [362] La actividad de la vida destruye para construir.
[138] «...de la muerte surge una vida nueva...» Int. LLFH.