HEGEL,
FILOSOFO DE LA HISTORIA VIVIENTE
Jacques D'Hondt, Hegel, filósofo de la historia viviente, trad. A. C. Leal, Buenos Aires, Amorrortu, 1971.
Extractos seleccionados por Marcelo Vásconez.
1.- El movimiento de la historia
[359] La historia enseña una filosofía del devenir y de la actividad. [18] Evoluciones y trastornos son el único rasgo distintivo de una condición histórica. [18] A Hegel le interesan, ante todo, las transiciones.
[159] La historia no se muestra como ámbito de felicidad. Por el contrario, lo que impresiona en ella son los choques, los conflictos, la lucha reiniciada constantemente.
[181] La existencia... lleva siempre en sí misma su propia muerte. Así se explica la caducidad universal. [76] El verdadero contrario de un orden social dado está en su corazón. Cada mundo alimenta a su propio sepulturero. [21] Hegel no excluye de esta caducidad universal las estructuras políticas. [122] El tiempo condena a muerte a todas las cosas y todos los seres, pero también llama a la vida a nuevos seres jóvenes.
[138]«...de la muerte surge una vida nueva...» Int. LLFH.
[232] El ser que progresa sufre una metamorfosis, se renueva, en adelante obedece a otras leyes, persigue otros fines. [25] La verdadera vida es creación permanente, es progreso. [70] Cuando se refiere al progreso permanente del espíritu, declara que
«se relaciona con el derrocamiento, la demolición, la destrucción de la modalidad anterior de la realidad» Int. LLFH.
[25] Lo orgánico se somete a una ley de repetición que no tolera lo inaudito, mientras que la historia lo produce a cada instante. [158] El movimiento del espíritu es inimitable, único, irreductible. [345] Solo quien ha examinado atentamente todos los hechos puede comprender que ninguno de ellos es imitable. [346] En las nuevas condiciones de existencia es menester innovar. [347] Cada pueblo realiza el movimiento histórico a su modo, de acuerdo con sus propias disposiciones y su carácter nacional. [348] Cada pueblo sigue su propio camino. [117] El porvenir cronológico será rico en novedades. Por lo tanto, no podemos conocerlo.
2.- La reconciliación
[80] A pesar de sus accidentes, sus dolores y sus infortunios, la vida es buena y es necesario asumirla íntegramente. [67] Hegel desea que los hombres se reconcilien con la historia entera, el mundo humano. [78] La permanencia terrestre ya no será para la conciencia individual un valle de lágrimas.
[355] La historia nos revela cómo, dónde y por qué los hombres llegaron a ser lo que son ahora. [324] Podemos asimilar una obra política, militar o artística creada antaño, aprehendiéndola como un momento del desarrollo que ha sido el punto de partida de nuestro espíritu actual. [328] Esta continua reabsorción del pasado en la acción presente es lo que define la historia. [67] Para llegar a una situación actual que lograse nuestro asentimiento, era menester que el género humano pasara por casi todas las etapas evolutivas que conocemos. Y así, en su tiempo y en sus circunstancias, cada una de las formas de desarrollo histórico debe ser aprobada, aunque no satisfaga las exigencias de nuestra época.
[69] Sin embargo, este movimiento conservador de la filosofía hegeliana no es más que relativo: lo que se justifica para una época no se justifica para siempre. [71] Hegel justifica tanto el orden establecido como el nuevo orden que lo reemplaza, la permanencia y la sustitución. Se trata de una justificación histórica para cada etapa. [73] Este modo histórico de evaluar las religiones y los regímenes políticos sucesivos se alza contra el dogmatismo.
3.- La contradicción
[251] «El Saber absoluto consiste en saber que existe la contradicción en la unidad y la unidad en la contradicción» LLFH
[252] «Quien exija que no exista sino lo que no implica en sí una contradicción, en cuanto identidad de los contrarios, exige simultáneamente que no exista nada viviente» Est.
[122] «La vida eterna consiste en crear eternamente la contradicción y en reconciliarla eternamente» HF.
[206] Los contrarios no se separan jamás, viven uno en el corazón del otro. [350] La vida divide y luego reúne los contradictorios. [70] Hegel se esfuerza por describir las contradicciones de lo real. [162] Hegel ha percibido claramente que no era posible comprender el movimiento total de la historia si no se lo fundaba sobre una diversidad y una contradictoriedad internas.
[155] No existirían movimientos históricos sin la negación. [153] La sucesión de las negaciones interiores explica el desarrollo. [191] Constituye una negación interna, la condición de un devenir.
[167] Con el correr del tiempo, lo afirmativo se modifica hasta convertirse en negativo. [69] Lo que responde al espíritu de una época llegará a ser anticuado.
4.- El dogma
[45] «Lo dogmático... consiste... en que se mantienen las determinaciones unilaterales del entendimiento, con exclusión de sus opuestos.» Enc.
[82] El dogmatismo es todo lo contrario del espíritu histórico y la dialéctica.
[48] El vicio característico del dogma es la fijación. [45] El entendimiento no se contenta aislando y separando, sino que «mantiene firmemente sus determinaciones». [54] El dogmatismo permanece al margen del movimiento: es un anacronismo. [52] El dogmatismo conservador pretende mantener verdades trasnochadas.
[53] Hegel no reconoce verdades válidas por doquier, siempre y en todas las circunstancias. [148] Cada filosofía se remite a un período histórico, no lo supera, y en su singularidad no conquista más que una verdad relativa. [90] Según Hegel, cada sistema es limitado por definición, y por consiguiente pasible de refutación y superación. [91] Todo sistema se muestra inevitablemente unilateral. En este sentido es siempre parcial.
[45] El dogmatismo del pensamiento separa los términos que, en su oposición dinámica, forman la vida. Luego exige que se elija entre ellos: verdadero o falso, bueno o malo. [317] No puede afirmarse que de un lado se alza la verdad y del otro el error: están unidos por una relación viva, se implican mutuamente, participan una del otro y se truecan una en el otro.
[38n] Hegel observará episódicamente una causa adventicia del dogma y del rechazo de la novedad en la «sed de dominio», en los privilegios de la «clase dominante».
5.- El idealismo
[154] La totalidad de los pensamientos, los acontecimientos, las leyes y los fenómenos es producto de la Idea.
[241] La historia es el devenir necesario de la Idea. [35] Hegel concebirá la Vida pura como existente fuera de todas sus modalidades concretas, muy pronto la denominará Concepto, y no dejará de ver en este Concepto la causa o la razón de todas las modalidades concretas. [95] Hegel parece dotar al Espíritu del mundo de una presencia y una función determinantes, como si la historia no fuese más que la mera reconquista de su alienación. [98] Con obstinación sostiene la anterioridad absoluta del Espíritu. Y le confiere sobre los acontecimientos un poder de control y de orientación.
6.- El ideal
[155] Lo eterno debe encarnarse en lo contingente. [156] El ideal se objetiva, se realiza. [151] Para Hegel el verdadero ideal es lo que hay de más real. [79] Rechaza una separación radical de lo ideal y lo real. Lo real es ideal (o racional), y lo ideal es real. [105] En todos los momentos del desarrollo histórico lo real siempre es racional, la razón nunca se sitúa al margen.
[152] Lo que rechaza es una concepción metafísica del deber ser, un deber-ser fijo, en lugar de ser histórico.
7.- Base y superestructura
[27] «...lo que ha ocurrido y lo que ocurre cotidianamente no solo no está fuera de Dios, sino que aun puede afirmarse que es esencialmente su propia obra.» LLFH
[214] «...la historia mundial presenta simplemente el plan de la Providencia. Dios rige al mundo». LLFH, Int.
[163] «Es preciso... adherir firmemente a la idea de que existe un solo espíritu... que se expresa en el estado político... en la religión, el arte, la moral, las costumbres sociales, el comercio y la industria, de tal manera que estas diferentes formas no son más que las ramas de un mismo tronco...» HF.
[158] La relación establecida por Hegel entre el Espíritu viviente del mundo y las instituciones que él crea y destruye sucesivamente se remite a una relación entre una base y una superestructura. Distingue claramente entre las instituciones, las costumbres e ideales conscientes de los hombres, y el espíritu profundo, oculto inicialmente, que los inspira. Un mismo espíritu originó los diferentes tipos de vida social que parecen no mantener ninguna relación mutua. [171] Una religión, un tipo particular de moral, una constitución política o un estilo artístico llegan a ser posibles únicamente cuando se realiza la figura del espíritu que debe servirles de sostén. [157] El espíritu promueve las instituciones culturales, religiosas, políticas y jurídicas que corresponden al nivel de elevación que ha alcanzado. [160] Para Hegel la base se confunde con el desarrollo de la Idea.
[158] En el curso de su progreso, el espíritu promueve instituciones sucesivas en las que florece, para abandonarlas más tarde. [161] El espíritu trabaja sin descanso y secretamente contra sus propios productos endurecidos. El mismo ha consolidado un caparazón, que se le hace insoportable cuando crece. Entonces se rebela contra él y lo destruye.
[214] La Providencia
«ˇUtiliza el infortunio, el sufrimiento, los fines particulares y la voluntad inconsciente de los pueblos para realizar su fin absoluto...!» LLFH
[168] «Los fines mundiales de carácter general... se realizan por sí mismos, sea mediante la voluntad de muchos hombres, sea en oposición a su conciencia y prescindiendo de ella» Est.
[272] Los fines históricos se persiguen y alcanzan solo en la inconsciencia. [274] Los acontecimientos históricos no se originan en una voluntad individual ni colectiva unánime; permanecen imprevisibles.
8.- Las supervivencias
[159] Las instituciones exhiben un carácter derivado, secundario, y con respecto a la base originaria exhiben a veces un [160] retraso. [172] En su persistencia anacrónica, las instituciones no solo ya no expresan el espíritu, ni lo sirven, sino que lo perjudican y estorban su marcha. [175] La expresión "espíritu de la época" indica que el pasado quedó definitivamente atrás y que es inútil tratar de mantener o de restaurar las formas de vida social y política que concordaban con él. [72] Un orden establecido pierde su legitimidad si persiste cuando ha desaparecido el espíritu que lo originó.
[178] El progreso de la historia impone la demolición, la destrucción de lo que existe, pero las realidades históricas se aferran a la vida que se quiere arrancarles, se resisten. [182] Los aprovechadores de las instituciones perimidas rara vez consienten en su eliminación. Y ante el peligro que los amenazan procuran salvaguardar sus privilegios particulares.
9.- El curso o proceso del mundo
[195] «Debemos buscar en la historia un fin general...» Int. LLFH.
[81] Hegel quiso destacar el encadenamiento de los fenómenos históricos y el progreso general del género humano. [276] Hegel atribuye a la historia, como fin, [277] la manifestación de la libertad. [232] En cada etapa, se afirma una subjetividad mayor, es decir, un poder más grande de comprender, de dominar y de utilizar la alteridad asimilándola.
[36] El Espíritu se manifiesta difícilmente en la naturaleza, que no alcanza a realizarlo, pero se despliega en la historia humana, su verdadero dominio.
[262] La salvación del hombre se encuentra en la libertad, es decir, en su dominio sobre las cosas. [239] El hombre es un ser más dotado para imponer su necesidad interior al mundo aparentemente exterior, al que consigue transformar. [264] El trabajo transforma todas las cosas en un medio para el hombre. [265] La determinación principal de estas cosas (la vaca, el melón, etc.) es ser medios al servicio del hombre, sometidos a él. [266] Este señorío sobre la naturaleza es limitado. [264] El género humano progresa gracias a la invención de medios.
[261] Hegel muestra que el conocimiento de las leyes de la naturaleza depende de los fines del trabajo humano. El aguijón de la necesidad, el deseo y la voluntad confieren inteligencia al hombre.
[243] Hallaremos una autonomía mayor en el pueblo. [356] Los espíritus de los pueblos están, a pesar de sus diferencias, vinculados entre sí, participan en un mismo encadenamiento de hechos, constituyen un todo en su conjunto y su sucesión. Así, cada espíritu del pueblo realiza su evolución individual, y al mismo tiempo, participa en una existencia más elevada, y entra en ella como momento constitutivo. Sin la existencia de esa unidad que engloba a todas las individualidades nacionales, los acontecimientos históricos no podrían sobrevenir.
[233] En la cima de esta jerarquía reina el espíritu universal. [243] Solo este alcanza la verdadera autonomía.
[243] Solo al fin de su largo viaje, el Espíritu se impone efectivamente a todas las realidades que en principio parecían exteriores. Ha debido partir de su mayor alienación, en la cual todo le parecía extraño. Pero luego ha dominado a su mundo, reconquistándose él mismo. Esta reconquista de sí del Espíritu es la historia.
[239] «Pero en un sentido más elevado, corresponde a la naturaleza del espíritu ... no aceptar en él algo originalmente distinto...» CL.
[241] Unicamente el Espíritu universal reintegra en sí mismo todos los momentos que ha superado. En su explicación temporal, mantiene su dominio absoluto y no permite que nada subsista fuera de él. [254] El espíritu se realiza únicamente si logra asimilar las realidades exteriores. [251] Este espíritu universal parece gozar de autonomía total, de una necesidad absoluta. [250] Podemos denominar Providencia, Dios a este proceso mundial infinito.
[247] «...la progresión... tiene un fin, a saber: el retorno a sí misma. ...el espíritu se busca a sí mismo.» Int. LLFH.
[177] La filosofía hegeliana implica el retorno del espíritu a sí mismo.
10. La división del trabajo histórico
[139] En el ámbito de la historia, los que construyen no son los que destruyen. La obra de construcción corresponde a los trabajadores inconscientes y a los estadistas. Los filósofos pertenecen al equipo de los demoledores. [141] El primer grupo reúne a los trabajadores, a los productores... Actúan, pero no saben lo que hacen, mientras que por su parte el filósofo sabe, pero actúa poco. El hombre de acción inicia la obertura, el filósofo concluye con el final fúnebre. Entretanto, los juristas, los sacerdotes y los artistas encadenan los diferentes movimientos. Ninguno de ellos inventa el aire ni la canción. Quien compone es el espíritu de la época. [166] Los grandes hombres no inventan el ideal. [167] Ellos ven la realidad como es, es decir, como agoniza, y confieren una conciencia de sí a los gérmenes de lo nuevo que aflora en ella, se ponen a su servicio.
[142] Hegel radicaliza aquí la oposición clásica entre la razón teórica y la razón práctica. [143] Concibe la separación del pensamiento teórico y la acción práctica como una regla general. [121] En el principio de todo está la acción, y solo después aparece la conciencia. [153] Cree que la conciencia está siempre retrasada respecto del movimiento [154] de lo real.
11.- Una función revolucionaria
[135] Los filósofos revelan a sus contemporáneos que el espíritu ha abandonado el modo de vivir y las instituciones que los caracterizan, y así socavan la fe de aquellos en los valores consagrados. En ninguna ocasión atenúan las contradicciones reales, sino que las agudizan, agregando al mal y a la carencia la conciencia del mal y de la carencia. [130] La filosofía llega siempre demasiado tarde para rejuvenecer a un mundo envejecido. Por lo contrario, entona su oración fúnebre y lo acompaña hasta su tumba. De este modo, ayuda a los herederos a ocupar el lugar vacante.
[136] «...la filosofía contribuye... a acentuar y fomentar la ruina.» HF.